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Sonic Generations (PS3)

Sonic cumple años y en SEGA están decididos a celebrarlo con un juego homenaje que haga saltar esa chispa de nostalgia y que recupere el corazón de todos los jugadores porque, admitámoslo, la carrera de la mascota que otrora rivalizara con Mario no ha estado llena de éxitos desde hace ya un buen tiempo.

Huérfano de padre, Yuki Naka abandonó SEGA, el Team Sonic ha intentado conjugar fórmulas nuevas y antiguas y lo ha envuelto todo con el espíritu de ese Sonic pagado de sí mismo y ciertamente insustancial. Lo que debería ser una superproducción se queda corto a todas luces, para empezar con unas cinemáticas sosas y sin alma, personajes completamente accesorios y una historia que, sin ánimos de querer hacer sangre, es olvidable y en algunos punto ridícula, porque desde la misma SEGA se la toman en serio.

A mi me daban dos

La aparición de una fuerza oscura que secuestra a todos los amigos de Sonic y los retiene en diferentes épocas la vida pasada del erizo es la excusa perfecta para volver a visitar entornos tan entrañables como la Zona de la Colina Verde o la Metrópolis. De la misma forma, esa fuerza oscura también ha hecho que el Sonic de los primeros años entre en acción, por lo que no manejaremos a uno, sino a dos supererizos. Cada nivel tiene dos fases, que deberemos superar antes de pasar al siguiente.

Análisis Sonic Generations

Por un lado, los niveles del Sonic clásico tienen un desarrollo en 2D. Nuestra habilidad básica será la típica de hacernos una bola para coger carrerilla desde el sitio y acabaremos con los enemigos saltándoles encima. Son niveles con más saltos calculados, menos enemigos y no tan basados en la velocidad como en la precisión. Por otro lado, los niveles del Sonic actual combinan la vista lateral y la trasera, siendo mucho más rápidos y centrados en la fijación automática de blancos y cargando contra ellos. y en conseguir rings para no soltar el botón del turbo. Se trata de dos formas complementarias de entender un juego de Sonic y es indudable que combinadas proporcionan una experiencia más completa.

En ambos casos los niveles están llenos de secretos y caminos alternativos y con cinco Rings Estrella que coger en cada uno, ocultos. Los gráficos son bonitos, acordes con el estilo del personaje, con muy buenas revisiones de los escenarios más antiguos, conservando sus elementos distintivos, al igual que la música. Coloristas y caricaturescos a los que sólo se les puede achacar que la mitad del tiempo vamos tan deprisa que no nos fijamos demasiado en ellos.

Los retos

Cada tres niveles desbloqueados se nos abrirán los retos de dichos niveles. Varias pruebas de diversa índole, desde las centradas en la precisión, velocidad, búsqueda, habilidad, el uso de una habilidad en especial… Será obligatorio superar una prueba de cada mundo como mínimo a fin de obtener una llave para abrir la puerta al enemigo final y poder así acceder al siguiente grupo de niveles. Además, será imprescindible enfrentarnos a antiguos rivales de Sonic como Shadow o Silver para obtener las omnipresentes Esmeraldas del Caos (que insistentemente siguen llamando Emeralds, al igual que a los anillos, Rings).

Análisis Sonic Generations

El último toque lo tenemos con la compra y personalización de las habilidades de Sonic. Al acabar cada nivel obtendremos una nota y una puntuación y, en función de eso, obtendremos más o menos dinero para comprar habilidades. Estas habilidades son tan variopintas como tener turbo infinito, que los anillos tarden más tiempo en desaparecer o potenciación de velocidad de Sonic. Luego será el momento de escoger cuáles seleccionar y equiparnos, ya que habrá un límite. Cabe decir que no son ni mucho menos obligatorias, pero que sí nos hacen la vida más fácil de un juego que, por sí, es muy, muy, muy sencillo.

Conclusión

Vale, tenemos dieciocho niveles, un porrón de retos, muchos extras en forma de bocetos, música y como regalo de lujo, el primer Sonic emulado (tal cual, sin filtros ni nada que suavicen los bordes o versión 16:9). ¿Cuál es el problema de este Sonic Generations? Muy sencillo: no hay respeto por el jugador.

Obviemos una historia que es una tontada, que Sonic es cada vez un personaje más repelente y que, encima, intenten hacernos creer que todo es una maravilla y superépico. Hablemos, ahora sí y muy en serio, en el diseño de niveles, sosos y que alternan mal los momentos frenéticos y los momentos de plataformeo aburrido (Sonic se controla espectacularmente mal en las cortas distancias, sin precisión alguna en los saltos). Hablemos de la dificultad insultante del juego que hace que salgas con nota A (la segunda más alta) en el 90% de las veces y a la primera y pensando, ¿de verdad no hay más? Los retos no aportan realmente nada salvo aumentar nuestra colección de desbloqueables y son tan sencillos y con fallos de diseño como los niveles, precisamente porque están basados en sus escenarios.

Entendámonos, Sonic Generations no es un juego horrible, sólo mediocre e indigno para ser un homenaje a un icono de esta industria, ya que nos están intentando vender lo mismo de los últimos años pero insistiendo que no, que esta vez todo ha cambiado. Hace cinco años todavía había esperanza, pero ahora mismo, lo siento, sabemos que el lobo no viene.

Sergio Figueroa

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