Portada » Análisis » Dragon Ball Z: Battle of Z – Análisis

Dragon Ball Z: Battle of Z quiere que juguemos con otras personas. Es lo que se me ocurre después de echarle un buen puñado de horas y descubrir un apartado técnico pobre, una cámara diseñada por un becario desganado y un sistema de combate limitado y poco espectacular, pero con un modo multijugador que salva los muebles y que puede resultar entretenido, aunque es cierto que poco una vez pasado el fervorín de la novedad.

Las sagas de siempre

Por un lado, nada nuevo bajo el sol con la última entrega de Dragon Ball. El modo campaña para un jugador (y el mutlijugador cooperativo), nos propone revivir las peleas más destacadas de la historia de este longevo manga. Los saiyans, Célula, Boo y los OVAs más importante estarán disponibles, tanto para participar en ellos como para conseguir a los luchadores protagonistas. Más de ochenta personajes en total, contando con las diferentes transformaciones e incluso algunos de la reciente Battle of Gods.

Por supuesto que estarán presentes las tradicionales personalizaciones de los personajes, esta vez usando cartas que afectarán a los parámetros del luchador. Cuanto más avancemos en la historia, más poderosas serán las cartas que vayamos consiguiendo. Estas cartas también podrán ser compradas en una tienda, tanto las normales como algunas especiales que rotarán de forma semanal.

Los problemas de Dragon Ball Z: Battle of Z comienzan cuando comienzas a jugar y te das cuenta de los grandes fallos que tiene. El primero de ellos es la cámara, absolutamente atroz. No pasa nada cuando luchamos en escenarios muy abiertos, como la Sala de Entrenamiento o el del Torneo de Célula, pero cuando nos metemos en zonas montañosas o en una ciudad hace extraños, por no hablar de si tenemos fijado a un rival que se teletransporta o se mueve rápido. No será extraño que de pronto estemos mirando un trozo de roca mientras nos vapulean de todos lados sin saber quién es y cómo evitarlo.

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El segundo fallo son los combates. Dragon Ball Z: Battle of Z es un juego únicamente de juegos de grupos. Nos podremos enfrentar a varios personajes de forma simultánea en un mismo escenario, todos ellos actuando de forma diferente. De la misma forma, podremos escoger tener a nuestro lado hasta a tres aliados para que nos ayuden a derrotarlos. Los controles son muy simples y apenas hay movimientos especiales. Todos los ataques cuerpo a cuerpo se hacen con el mismo botón y no hay posibilidad de alternar puñetazos con patadas para ejecutar combos más espectaculares. Los acercamientos al rival son muy directos y es sencillo que nos frenen con una carga o una ráfaga ki bien puesta.

Comenzamos a estar vendidos en el momento en el que tenemos a más de un enemigo con la mirada puesta en nosotros. Las limitadísimas acciones defensivas (un bloqueo que es fácilmente rompible y un esquive infinito que puede hacer las partidas  muy aburridas) provocan que en esos momentos nos convirtamos en un saco de boxeo ya que podemos tener cuerpo a cuerpo a uno y al otro arrojándonos andanadas de energía y sólo podemos tener la cámara fija en uno de ellos, con lo que estamos vendidos ante el otro. Si unimos esto a la mala cámara asistiremos a momentos realmente injugables y desesperantes. Por cierto: imperdonable que no haya choques de técnicas o de personajes, le quita mucha espectacularidad al título.

El tercer punto negativo, y grave, de Dragon Ball Z: Battle of Z es el paupérrimo apartado técnico. Los personajes del manga están bien conseguidos, aunque les falta algo de detalle, pero el problema radica en los escenarios. Se ha dejado de lado la estética de dibujos animados y se han buscado escenarios más realistas. Las texturas usadas pueden quedar bien de lejos, pero en cortas distancias cantan ópera y algunas, como la de la lava o la de la roca, son más feas que un frigorífico por detrás. No hablemos de la hierba. También se echa en falta algún elemento destruible más y más recreación con los combates, que tuvieran algún momento épico.

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El competitivo online es el único rastro de luz en este juego. Varios modos que incluyen luchas por equipos e individuales de hasta 16 luchadores de forma simultánea. Es entretenido pegarse con otros jugadores a lo Dragon Ball, en grandes escenarios y con las ráfagas de ki volando por todas partes. Alianzas en el momento y un toque de color con las Bolas de Dragón, un modo de juego en el que gana el equipo que el final de la partida haya recuperado más. Sin embargo, los problemas técnicos y de juego empañan estas buenas ideas y, más allá de la novedad, el juego no ofrece mucho más pasadas unas horas.

Conclusión de Dragon Ball Z: Battle of Z

Un título ciertamente olvidable. Sus problemas jugables se suman a un apartado técnico muy mejorable. La cámara es un verdadero quebradero de cabeza y se ha abusado de la dinámica de ofrecer a muchos personajes en pantalla, perdiendo ese toque épico de la serie. Hay ciertos aspectos mal equilibrados, como cuando hay un dos o tres contra uno, y si atendemos a la parte de fan service, faltan muchas cosas. Sólo se salva el multijugador, especialmente el competitivo, pero no llega a convertir a Dragon Ball Z: Battle of Z en más que un producto pasable.

Jose Manuel Bringas

30 años siendo adicto al cine, las series de TV, los libros y los videojuegos. Creo firmemente que el gato de Schrödinger está vivo y que Shenmue 3 no existe, son los padres.

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