Portada » Análisis » Lightning Returns

Lightning Returns es un título difícil de describir por muchos motivos. El primero de ellos es que es el mejor juego de la trilogía que cierra. Por otro lado, decir eso comparándolo con Final Fantasy XIII y Final Fantasy XIII-2 es no decir demasiado. Era sencillo superar el listón de mediocridad y complacencia que había en sus predecesores, pero por lo menos tenemos entre manos un juego que intenta mejorar la marca y proponer cambios en mecánicas que Square Enix había decidido explorar con estos y que, finalmente, se ha dado cuenta que era mejor abandonar.

Un mundo abierto

Sin duda alguna el mejor cambio de todos tiene que ver con el mundo en el que desenvuelve la acción. Lightning, la orgullosa elegida del Dios, la que tiene que salvar las almas de todos para, finalmente, enfrentarse al Caos que amenaza con destruir el mundo en trece días, vuelve a un mundo que puede explorar con completa libertad, casi abierto, con tiendas y puntos de guardado y centenares de enemigos sueltos. Hay incluso alguna zona realmente amplia que nos hace recordar los tiempos en los que recorríamos un overworld hecho con Modo 7.

En Lightning Returns hay misiones principales y misiones secundarias, cierta capacidad de elección que hace la partida algo más interesante, aunque a un nivel muy primitivo y alejado de otros juegos de rol como Mass Effect o The Witcher; y un límite temporal curioso, el del tiempo, ya que siempre tendremos encima el tic-tac del reloj urgiéndonos a darnos prisa, no remolonear, y hacer lo que tenemos cuanto antes.

Combates en solitario

Junto a este mundo abierto viene el otro gran cambio de Lightning Returns, un cambio que, este sí, acrecienta la brecha con los Final Fantasy clásicos y que ahonda en la crisis del los JRPG. Por algún motivo que no alcanzo a comprender, en Square Enix le tienen la guerra declarada a los turnos y a los combates pausados (con lo bien que se ha visto que funcionan en Bravely Default), por lo que tenemos entre manos un sistema en tiempo real, muy ingenioso y con momentos de brillantez, pero que son una verdadera patada en la boca a la idea que uno pueda tener de Final Fantasy.

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Eso sí, al César lo que es del César. Lightning irá recuperando varias profesiones a lo largo de su aventura, profesiones que podrá personalizar y mejorar, tanto en equipamiento como en habilidades y hasta visualmente. Con un simple botón, podrá cambiar de una a otra y os aseguramos que serán pocos los combates en los que tendremos que limitarnos a usar únicamente uno de ellos. Los poderes de cada rol se gastan y sólo se recuperan mientras usamos los otros, así que habrá que rotar habilidades, estar siempre prestos a controlar los tiempos defensivos y saber atacar en el momento preciso y siempre al punto débil del rival.

El resultado son ciertos combates realmente divertidos, dinámicos y técnicos, mientras que hay otros que son técnicos, dinámicos y terriblemente pesados por culpa de su enorme duración. Podemos pasarnos más de 10 minutos contra un mismo adversario sin comprender por qué ninguno de nuestros ataques le hace demasiado daño, a pesar de ser un enemigo con el que nos tenemos que enfrentar en ese momento.

Por lo demás, las mecánicas son efectivas y la integración de los escenarios de combate con el del mundo está muy conseguida, con una transición muy suave, sin ruptura de ritmo. Eso sí, siempre tendremos que tener el tiempo presente, ese tiempo que poco a poco se va acabando y que cualquier acción que hagamos hará que pase de forma inexorable. Por un lado, no está mal tener un acicate para continuar, pero por otro se echa un poco más de menos algo más de tiempo para disfrutar de la explorar, no teniendo siempre a alguien que nos meta prisas.

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Lightning Returns es feo

Pues sí, qué le vamos a hacer. Lightning Returns no es precisamente el juego más bonito del mundo. Mucho más apagado y decadente que sus predecesores (¿exigencias del guión por transcurrir en un mundo a punto de acabar?), con una paleta de colores triste y fea, la verdad es que termina por ser un juego que no luce demasiado bien. A esto hay que añadir que no todos los personajes tienen el mismo nivel de detalle (se nota demasiado cuándo uno es personaje de trama y cuándo es simplemente un NPC que pasaba por ahí) y que la consola que escojamos (cualquiera) tendrá ciertos, llamémoslos “apuros puntuales”… Pues eso, que técnicamente va justito y no sabe venderse como sólo un Final Fantasy podía hacerlo diez años atrás.

Conclusión

Abstenerse los que sientan morriña de los Final Fantasy de antaño. Se ha mejorado enormemente el tema de la exploración, pero los combates son irregulares, alternando grandes momentos con otros muy aburridos. Visualmente el juego es un poco feo, además de que a la consola le cuesta en algunos momentos mostrar fluidez. ¿Lo mejor de todo? Que por fin Square Enix puede dejar el lastre Final Fantasy XIII atrás e intentar devolver la magia a la saga con Final Fantasy XV.

Jose Manuel Bringas

30 años siendo adicto al cine, las series de TV, los libros y los videojuegos. Creo firmemente que el gato de Schrödinger está vivo y que Shenmue 3 no existe, son los padres.

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