Portada » Artículos » Aquellas bellas tonadillas (3) Regresando al futuro

Con todo hemos llegado a la última entrega de este personal viaje a través de la historia de la música que me ha acompañado a lo largo de mi experiencia como jugador. Hemos llegado a la generación casi sin darnos cuenta (y dejando muchas cosas que ocuparían varios artículos en el tintero) a la generación de Wii, PS3 y Xbox 360, si bien mis melodías se van a enmarcar principalmente en la consola de Nintendo y en la de Sony, las dos que más pude disfrutar.

Allá por el 2006 tocaba descubrir una nueva manera de jugar. Los sensores de movimientos nos hacían imaginar raquetas, bates o Master Swords que no estaban en realidad en nuestra mano, pero por la época la sensación era algo parecida, cuando descubríamos las posibilidades que mover el mando podían aportar.

Mientras tanto, en PS3 no se movían los mandos, pero algunos de sus títulos movían todo en el interior de los jugadores. El drama interactivo no se había visto mejor hasta el momento, con una banda sonora que sumergía en la experiencia de Heavy Rain.

Los juegos avanzaron, y si hay algunos cuyas canciones quedaran en mi recuerdo son aquellos títulos de autor, con un presupuesto o capacidad de distribución y ventas menor, pero que no por ello dejan de rebosar talento por todos sus costados, tanto en el desarrollo como en la música.

 

Por otro lado, tuve la oportunidad de conocer el trabajo de un hombre cuyo nombre quiero mencionar, por ser compatriota y por la manera en que su música cambió mi forma de ver una saga tan unida a sus melodías como es Castlevania. El señor Oscar Araujo derrochando genialidad con las canciones de la saga Lords of Shadow, todo un maestro.

Y llegó el juego. Aquél RPG que sigue dando vueltas por mi cabeza en su totalidad. No hay nada en el título que me disguste, pero no voy a defenderlo aquí. Estamos hablando de música y en ello me voy a centrar. Y es que con una banda sonora de cuatro discos y más de cuatro horas de música, en mi humilde opinión, Xenoblade Chronicles tiene la mejor música jamás compuesta para un videojuego.

Con la llegada de Wii U, no sé qué ocurrió exactamente, pero se me despertó el patriotismo británico con ZombiU, mientras daba saltos por los tejados de Boston en Assassin’s Creed III, cosas de los videojuegos.

Y avanzando inexorablemente hemos llegado a la inmediata actualidad, donde me he visto en los últimos meses tocando ciertos títulos y demos que también despiertan mi mente y la ayudan a sumergirse en el mundo de cada título.

Como relaté al inicio de esta tercera entrega, son muchas las melodías que me han marcado como jugador, y cuyas bandas sonoras escucho una y otra vez aun a día de hoy. He dejado muchísimas cosas en el tintero para dar ligereza a estos escritos y no provocar tedio en el lector, pero podría haber hablado de muchísimos títulos y de varias plataformas más. Mi objetivo con esta serie de artículos era la de provocar un acercamiento entre mi propia persona y el lector a través de posibles melodías que tuviéramos en común, y si alguno de los presentes ha escuchado alguna de las canciones que he incluido y le ha salido una sonrisa de nostalgia, daré mi misión por cumplida. Os dejo con una de esas joyas que no he podido mencionar, y de las que puede que hable en algún otro momento.

Ignacio Reinosa

Estudiante de Filosofía. Redactor en Revogamers desde 2008. Amante de los videojuegos, y de escribir sobre ellos. Videojuegos, lectura, rol, juegos de mesa y mucho más me dejan sin tiempo para nada más.

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