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Dados Zombie – Artículo

El otro día me fui de compras con los colegas. Ojo, No, no íbamos a comprar ropa ni zapatos… nos íbamos a nuestra ruta habitual de visitas “frikis” sin descanso por grandes almacenes, centros comerciales o pequeños comercios, sobretodo a sus departamentos de videojuegos e informática, cine y juegos de tablero. También pasamos por tiendas especializadas; ya sabes, esas que tanto les da vender un cómic acabado de salir de la editorial como un póster clásico de la época sin abrir ni arrugar de Star Trek II: La Ira de Khan; simplemente venderte una camiseta de Los Vengadores o esa figurita de 30cm sobre Gundam que tanto te atrae cada vez que pasas ante el escaparate.

Esta vez mis ojos se pararon en un punto recóndito. Una esquina en la que se entreveía un pequeño bulto. Un simple paquete de 20cm que solo contenía un cubilete y un par de dados. Si, era un juego de mesa… mejor dicho, un juego de dados, y no era otro que el llamado “Dados Zombies”.

Y si, el paquete solo era eso. Un cubilete de cartón con 13 dados de plástico y las normas para jugar en un pequeño papel impreso. Mis amigos se mofaron, pero yo solo al ver aquel paquete con esa ilustración me quedé enamorado (y eso que hacia mucho tiempo que eso de los juegos de mesa no era lo mío).

Pues señoras y señores, tras probarlo (varias veces y durante bastantes días), puedo decir que es la más grandiosa compra que he podido hacer nunca.

Un juego fácil, no muy largo y apto para todo el mundo (y todas las edades) y sobretodo divertidisimo. Tan divertido que mis colegas han comprado también el juego y se han tragado todas sus mofas del día que lo adquirí yo.
El juego es muy simple. Pueden jugar de dos hasta tantas personas como se quiera (tampoco me seáis bestias y no juguéis mas de diez personas a la vez… que os conozco). Es un juego por turnos de lanzar dados. No es un juego de rol ni nada similar. Es un juego de fortuna, aquí se lanzan los dados y si la suerte acompaña, se gana.

Pero el juego tiene una pequeña trama… Para ponernos en situación, tú, el jugador… eres un zombi. Si, esta vez eres el malo, y como todo buen zombi que se precie, quieres cerebros para comer. Pues tienes suerte, hay tantas víctimas como quieras, pues son los dados. El juego trata de ir sacando tantos “cerebros” como puedas, lanzando de tres en tres cada vez. Pero cuidado, esos humanos se defienden y te disparan. Tres disparos y te vuelan la cabeza, con lo cual los cerebros que tenías en la boca, se pierden…

El “modus operandi” es muy sencillo. En el cubiliete metes los 13 dados y los remueves bien. Sin mirar coges tres dados y los lanzas sobre la mesa. Tu misión, ir recaudando cerebros y huir de los disparos. Los dados tienen en sus caras diferentes iconos. Encontramos el icono de cerebro y el de un disparo, pero también el de unos pasos. Éste último significa que tu víctima ha huido, y debes volver a lanzar el mismo dado en tu próximo lanzamiento (si lo deseas…)

Se lanzan tres dados, y cada vez que saques cerebro o disparo debes mantenerlos sobre la mesa. Tu turno terminará cuando saques tres disparos y seas “muerto”, o puedes plantarte (antes de que los disparos te eliminen) siempre a partir de la segunda vez que lances los dados (si no, no tendría gracia…). Para ganar el juego debes conseguir 13 puntos en tu marcador total (es decir, 13 cerebros) que irás adquiriendo en cada turno que te plantes, subiendo éstos a tu marcador total.

No tienes límite. Puedes ir guardando tantos “cerebros” como quieras, tu decidirás cuando te plantas y puntúas en tu marcador. Pero recuerda que los humanos se defienden y te disparan, y si en tu turno sacas tres dados de disparos perderias todos los puntos que estabas ganando en ese momento… con lo cual, “bye bye points”.

¿Fácil de jugar, no es verdad?

DZBote

Hablemos de las víctimas. Hay tres tipos de víctimas. Los humanos que casi no se mueven, la gente “normal” y los entrenados. Se distinguen por su color (pues se trata de los dados…).

Los dados de color verde son los facilones. En ellos hay tres caras con cerebros, dos caras con “pasos” (significan volver a lanzar esos dados en el próxima tirada) y una cara con disparo. La “gente normal” (dados amarillos) poseen dos caras con cerebros, dos caras con pasos y dos caras con disparos; y los “entrenados” (dados rojos) tienen una cara con cerebro, dos con pasos y tres con disparos (con lo cual, son los peligrosos).

Así, al coger aleatoriamente los dados ya sabes las posibilidades de comer o ser abatido solo mirando el color de los dados (los verdes tienen mas posibilidades de cerebros, los amarillos son neutrales y los rojos son mas probables que te eliminen…), aunque recuerda, una vez tengas los dados en la mano no vale plantarse, se deben lanzar.

Pongamos un ejemplo práctico:

Toca jugar el turno al jugador A, que lanza lo dados y le salen un cerebro verde, un disparo verde (ya es mala suerte) y unos pasos amarillos. Recoge el el dado de pasos para relanzarlo otra vez (no puede plantarse hasta la tercera tirada) y coge del cubilete dos dados más.

Esta ves le sale esto:

ejemploWIN

Así, el afortunado jugador A ha sacado dos cerebros más (rojos. Suertudo) y otra vez pasos amarillos. Como es un novato (y no quiere jugársela), se planta, con lo que se anota tres puntos a su marcador (por los tres cerebros obtenidos) y termina su turno.

Le toca el turno al jugador B, que menéa el cubilete, coge tres dados sin mirar y los lanza en la mesa. Su resultado es un cerebro rojo (suerte), unos pasos verdes y un disparo verde (que reñidos empiezan estos jugadores…). Recoge el dado de los pasos, coge sin mirar dos dados de dentro del cubilete y los vuelve a lanzar.

Su resultado:

ejemploLOSE

Este jugador tiene peor suerte… le han salido dos disparos amarillos y unos pasos también amarillos. Tres disparos con lo que muere y pierde este turno sin anotar ningún punto. Le toca el turno al jugador A… y así hasta que uno de los dos llegue a anotar 13 puntos en su marcador.

Más sencillo que el mecanismo de un ladrillo.

Y esto es todo, un juego simple a más no poder, que puede jugarse en el patio de la escuela, en el bar, o esperando el tren con los amigos (la partida, según la cantidad de jugadores, no suele pasar de los 15-20 minutos), con lo que se trata de un juego rápido para echarse unas risas (y mofarse del que saque tres disparos), además, su precio tan bajo (ronda los 10€) lo hace más que asequible.

A mi y a mis colegas nos está encantando, y cada vez que nos vemos hacemos un par de partidas, ¡y anda que no nos reímos!

¡Ah, se me olvidaba!

Para aquellos “geeks” que esto de los juegos de mesa no les va mucho (o han renegado de ellos….) existe una versión para Android e IOS, tanto gratuita (modo un jugador y anuncios in-App) como de pago (modo multijugador en un mismo equipo o online) y resulta tambien tremendamente adictivo, aunque creo que como la versión física… (que en EEUU ya tiene expansiones con dados diferentes y demás parafernalia).

Lo dicho… en un rato vienen mis colegas. Voy a ir preparando la mesa y el cubilete… hoy para cenar hay cerebros.

Xisco T. Bauzà

Jugón empedernido de videoconsolas y fanático de las bandas Sonoras de películas, series y videojuegos.

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1 Comentario

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  • Yo lo llevo siempre en la mochila, es muy buen acompañante. Aunque desconocía la existencia de expansión y de versión móvil, voy a ver lo que encuentro por la red

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