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Drácula y otros vampiros de cine

Este 24 de octubre se estrena en España; Drácula, la leyenda jamás contada (Gary Shore), la última entrega del príncipe de las tinieblas. Esta vez el guión versa sobre la historia del príncipe rumano Vlad,” el empalador”. El noble de Valaquia (interpretado por Luke Evans) es en el que se supone se inspiró Bram Stoker en 1897 para escribir su célebre novela, y crear al vampiro más famoso de todos los tiempos. Esta película narra la trágica vida de Vlad, los dilemas que tuvo que afrontar y cómo se convirtió finalmente en el vampiro que todos conocemos.

Bien es cierto que esta puede ser la enésima película sobre Drácula, y está claro que es el vampiro más usado en el cine, pero quizás no sea el mejor vampiro que se ha visto en la pantalla. Aquí te proponemos unos pocos ejemplos para que los puedas comparar y decidas cuál es el mejor vampiro.

Nosferatu (1922, F.W. Murnau):

Nosferatu” ha sido una adaptación libre del personaje principal de la novela de Bram Stoker ”Drácula”, a la que se cambió el nombre por aquello de no tener que pagar derechos de autor. Aunque el personaje era oscuro y tétrico, a la viuda de Stoker no le pasó por alto el parecido más que razonable con la criatura creada por su difunto marido, y después de algún tiempo de litigios logró que se reconociese la autoría, y obtuvo una orden judicial para destruir los negativos y todas las copias de la película, pero como buen vampiro no pudieron acabar con él y el resto de copias distribuidas por del mundo impidieron su total desaparición, llegando su leyenda hasta nuestros días.

Underworld (2003, Len Wiseman)

Selene es el nombre de una Guerrera Vampiro que se ve envuelta en una guerra  entre dos razas, los aristocráticos y sofisticados vampiros (a los que ella pertenece) y los brutales hombres-lobo, los cuales son usados poco más que como esclavos. Estas razas nocturnas son enemigas mortales y están condenadas a vivir en perpetua batalla hasta que sólo una de ellas sobreviva. Las luchas tipo Matrix y la escenografía, tenebrosa y sombría, hace que esta luchadora con un espectacular traje de cuero nos haga pasar gratos ratos al compás de coreográficas peleas y tiroteos, y es que el erotismo que perfuma cada lucha hace de esta dama una de las mejores vampiresas del cine, siempre que Bathory. La condesa de la sangre (2008, Juraj Jakubisko) o las vampiresas de Van Helsing (2004, Stephen Sommers) se lo permitan.

Drácula (1931, Tod Browning y Karl Freund)

Este sí que es el auténtico príncipe de las tinieblas, es el vampiro más representado en el cine. Ha pasado por múltiples interpretaciones, desde la primera versión que puede ser esta, pasando por el más fidedigno representado en Drácula, de  Bram Stoker (interpretado magistralmente por Gary Oldman), hasta las más tétricas interpretaciones de Bela Lugosi o Christopher Lee, o la del español Paul Naschy (Jacinto Molina Álvarez para nosotros). No hay que olvidar la versión afroamericana de Blacula (1972, William Crain) donde el mito toma algo de color, o la más divertida en Brácula, Condemor II (1997, Álvaro Sáenz de Heredia) donde Chiquito de la calzada hizo su particular visión del mito.

Crepúsculo (2008, Catherine Hardwicke)

Los vampiros dejan de ser seres terroríficos para ser dulces y enamoradizos en esta versión, y es que el público adolescente vio con buenos ojos que Edward Cullen, el misterioso vampiro encarnado por Robert Pattinson, dejara a un lado sus mordisco y se dedicara a enamorar a cuanta bella y adolescente doncella se personara en su instituto.

Entrevista con un vampiro (1994, Neil Jordan)

Sin ser tan famosos como otros vampiros, estos se metieron al público y a la crítica en esta obra, y es que cuando se juntaron el despiadado y juvenil Lestat de Lioncourt (Tom Cruise) junto con el bello Louis de Pointe du Lac (Brad Pitt), la angelical y feroz niña Claudia (Kirsten Dunst), y el maestro vampiro Armand (Antonio Banderas), la mezcla dio para que este elenco se nos grabara en la retina.

Blade (1998, Stephen Norrington)

Este ser, mitad vampiro mitad humano, nos encandilo con su estética de cuero negro con forro rojo, gafas de sol, espada y armas de plata, y es que no todos los “vampiros” son tan malos, y los hay incluso quien lucha contra ellos. Dentro de este género podemos destacar también al damphir (mitad humano mitad vampiro) más famoso del manga, Vampire Hunter D  (1985, Toyoo Ashida y Carl Macek), otro terrible cazador espada en mano de estos malditos.

Abierto hasta el amanecer (1995, Robert Rodríguez)

Aquí nos faltaban los vampiros aztecas creados en parte por Tarantino, seres que trabajan en tascas de carretera para saciarse de humanos. No son tan crueles como los vampiros de 30 días de oscuridad (2007, David Slade) pero están a esa altura.

Daybreakers (2009, Michael Spierig y Peter Spierig)

Y por extraño que parezca, en nuestros días no faltan vampiros que especulen con la sangre. No, no son los banqueros que conocemos, son dueños de granjas humanas que poseen la materia prima que más se necesita y especulan con su precio para mantener a raya a la población vampírica en detrimento de los humanos, que son simple ganado. Esto sí que da miedo, por lo parecido a la realizad…

David Moya

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