Portada » Artículos » ¿A qué huelen las nubes pixeladas?

Antes de comenzar el artículo y sumergirnos en los ochenta lo dejaré bien claro: no me gusta el modelo publicitario televisivo que los videojuegos emplean en la actualidad. En una época donde los usuarios más asiduos se informan vía internet, los anuncios televisivos (hablo de una mayoría entre las muestras recogidas, sin generalizar) son una pesadilla onírica en la que actores reales hacen chilenas a cámara lenta o personas ultrasobreactuadas (necesitaba inventarme una palabra nueva para expresarlo) intentan con un fracaso sonado mostrar la experiencia general de juego. Es resumen: los anuncios de hoy día (salvo contadas excepciones) ni me hacen querer comprar una consola, ni un juego, ni me hacen sentir interés por un título. Quedan como algo bonito, incluso paranoico, en lo que se te van las horas esperando que comience un programa.

Pero, ¿fue esto siempre así? ¿Cómo se las gastaba la publicidad videojueguil en los viejos tiempos, cuando no estaba ahí internet, y los usuarios sólo podían informarse por los anuncios y las revistas especializadas? Id arrancando el DeLorean, que nos vamos a la época de los 80  y 90. Veremos algunos spots tanto americanos y japoneses como europeos (¡incluso alguno en español!).

Estamos a mediados y finales de los años 80. Nintendo y Sega compiten por el control del mercado del videojuego en la guerra de los 16-Bits. Los aficionados a este mundillo sólo obtenían información sobre sus juegos favoritos en la prensa especializada (en papel, nada de mundo digital por ahora) y por lo que podían ver en televisión. Por aquella época el boca a boca también era un elemento contundente en lo que a publicidad respecta (si todos hablaban de Game Boy, más te valía tener una o ibas a ser el último de la clase).

El poder de la publicidad en televisión era muy grande, y dado que si se hablaba de un producto sus ventas subían los anuncios de videojuegos eran algo chocante y dantesco. Con niños de los 80 pegando saltos, música estridente e incluso algún que otro efecto de animación. Pero, ¿se veía algo del videojuego? Bueno, alguna pantalla que otra se podía ver, aunque los instantes fueran contados. Esta clase de anuncios provocaban en el espectador aficionado a los videojuegos una reacción extraña a medias entre “Guau, ¿qué acabo de ver?” y “¿Por qué sale tan poco del juego?”.

También cabe destacar que cuando he dicho antes que en esta época Nintendo y Sega estaban en guerra, es que estaban en guerra de verdad. Nada tiene que ver la publicidad general hoy día, mucho más regulada y deportiva, que lo que se podía ver en aquellos tiempos. Y es que NES y Master System (y posteriormente Super Nintendo y Megadrive) se tiraban los trastos a la cabeza, ridiculizaban a la competidora en sus propios anuncios y tachaba al jugador de la consola rival de no saber lo que es de verdad jugar, para acabar con un imperativo absoluto de “compra mi producto, tira tu Nintendo/Sega”. Este concepto agresivo se puede ver a la perfección Donkey Kong Country para Super Nintendo. Todo un ataque a Sega Megadrive y a sus periféricos de 32 y cuyo mensaje es “¿para qué quieres esa máquina de 32 bits, si no tiene a Donkey?”

Cuando esta generación dio paso a Nintendo 64, Sega Saturn y Playstation, hay que hacer un parón en nuestra tesis para hablar de un hombre, de una leyenda. Nada más y nada menos que Segata Sanshiro, un superhéroe ficticio creado por Sega, cuyo único objetivo vital era el de perfeccionar su juego en Sega Saturn, y hacer que todo el mundo juegue. Mucho cuidado porque este yudoca infernal puede destruirte de un puñetazo (explosión mediante) si jugabas a una consola de la competencia o simplemente no te tomabas el juego en serio. Tal fue el éxito de Segata que cuando Saturn dio paso a Dreamcast tuvieron que matar al personaje con un último acto de heroísmo, ya que la nueva consola recibiría otra promoción.

Con el paso de los años los videojuegos han cambiado mucho, aunque si nos paramos a pensarlo, y bizarradas anacrónicas aparte, el modelo publicitario televisivo no era tan diferente por aquél entonces (si obviamos la guerra a muerte entre compañías). Tenemos anuncios en ambas épocas que se centran en colocar en pantalla a personajes reales en una sobreactuación sublime intentando plasmar las delicias de jugar a distintos videojuegos, mostrando efímeras imágenes de los mismos que era lo que todos estábamos deseando ver. La principal diferencia es que por aquél entonces encontrar un spot de videojuegos en la tele era un evento especial, y (hablo personalmente) me quedaba embobado desde que empazaban hasta que acababan. En un mundo donde internet aún no estaba totalmente implementado, era sorprendente ver tus juegos favoritos en un medio de comunicación masivo, era todo un acontecimiento. Hoy día la publicidad televisiva (reitero, salvo excepciones) de videojuegos es algo anodino, que el usuario medio ignora, ya que a través de la red obtiene mucha más información y spots o vídeos que en la televisión. Para acabar, os dejo con mi anuncio favorito, de pequeño alucinaba al ver a estos monos en pantalla.

Ignacio Reinosa

Estudiante de Filosofía. Redactor en Revogamers desde 2008. Amante de los videojuegos, y de escribir sobre ellos. Videojuegos, lectura, rol, juegos de mesa y mucho más me dejan sin tiempo para nada más.

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