Portada » Artículos » Rincón Retro – Mystic Quest / Sword of Mana

Hoy le toca saltar a escena en nuestro Rincón Retro a una aventura mágica, un RPG para Gameboy que sorprendiera por su sistema o por la inmensidad de su mundo. En Japón llegó a la portátil en 1991, aunque en Europa y América tuvimos que esperar hasta 1993, compartiendo año con otro grande de GB como es Link’s Awakening. Hoy toca hablar de Mystic Quest (Final Fantasy Adventure si eres un jugón americano, aunque me referiré en adelante al juego por su nombre europeo).

Mystic Quest es el primer juego de Square representante de la saga Seiken Densetsu, la saga del Árbol de Mana. El un título que en su esquema puede tener mucho en común con el The Legend of Zelda original: cámara cenital, combates en tiempo real (y no por turnos, uno de los elementos más dinámicos del juego) o la posibilidad de obtener distinta información de la mano de los personajes no jugador que se encuentren. También tienen en común un inmenso mapa que explorar, que necesitará de distintos objetos para ir avanzando. Aunque no todo en Mystic Quest va a ser heredado, también se ha ganado su puesto con carisma propio e historia.

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El personaje principal de Mystic Quest tiene (aparte de vida, magia y una barra que permite realizar un superataque una vez rellena) cuatro atributos. Cada vez que combatiendo se alcanza un nuevo nivel de experiencia el jugador puede elegir a cual de estos atributos (Fuerza, Resistencia, Voluntad y Sabiduría) le va a dar prioridad, aportando una mínima personalización a cada partida.

El juego cuenta con una infinidad de armas diferentes entre las cuales el jugador puede elegir la que más se adapte a su gusto, y algunas poseen habilidades especiales como cortar árboles del escenario. También existe una enorme cantidad de armaduras (para la época y la consola para la que salió el juego), cada una con distintos valores de defensa y ataque. En general el mundo tiene una cantidad de contenido apabullante para lo que se puede esperar de una aventura en GameBoy.

En lo que a historia respecta, el jugador debe tomar el rol de un héroe dispuesto a pararle los pies al Señor Oscuro de Glaive y a su hechicero ayudante, Julius, que pretenden hacerse con el control del Árbol de Mana  para dominar su poder y el mundo. A lo largo de la historia el protagonista irá conociendo a distintos personajes que le acompañarán (y que aportarán sus habilidades al combate) y que darán color a una aventura que por tamaño y por contenido es mágica.

En definitiva: Mystic Quest es un juego enorme en tamaño y en contenido, que se atreve a portar nociones del género JRPG-acción a GameBoy. Una aventura descomunal que disfrutar en la portátil que se llevó de calle a la crítica (¡y qué banda sonora!).

Y así llegó GameBoy Advance, y  Mystic Quest fue reimaginado para la nueva consola portátil naciendo Sword of Mana. El remake estaría llamado a incluir algunas novedades con respecto a su predecesor, como la posibilidad de controlar a la protagonista femenina, o la personalización y mejora de las distintas armas y armaduras.

Sword of Mana es, visualmente, uno de los juegos más bonitos de GameBoy Advance. La actualización gráfica tiene un efecto impresionante, con un mundo que despliega un colorido y un nivel de detalle que invita a explorar. A nivel cinematográfico el juego ha ganado también, con escenas y diálogos mejorados. Aunque esto es un arma de doble filo, ya que hay algunas escenas pueden durar hasta 20 minutos, rompiendo algo el ritmo.

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A nivel sonoro, tanto Sword of Mana como Mystic Quest son títulos brillantes. El precursor presenta arte musical en 8 bits y el remake  remasteriza los temas más míticos y añade nuevos. La banda sonora del título es una obra maestra y es muy recomendable para escuchar.

Más allá de la actualización y los cambios realizados en Sword of Mana, hay algunos elementos que se podrían considerar fallidos en el mismo. El principal de todos es la dificultad, y es que si Mystic Quest era un título bien ajustado en lo que a desafíos respecta, Sword of Mana parece que es un juego descafeinado: apenas habrá que subir de nivel las armas o armaduras (menos numerosas que en la versión original), porque el propio personaje con las subidas de nivel se convierte en un engendro capaz de aniquilar al jefe final en menos de dos minutos, y tiene tres formas (cronometrado). Algunas cinemáticas son largas de más y rompen el ritmo de juego, aunque lejos de querer empañar la experiencia, es un juego con el mismo tamaño que su precursor y también posee una calidad por encima de la media en su consola, aunque deje de lado los aspectos RPG por la acción pura.

En definitiva: ambos juegos van a aportar una experiencia fascinante. El precursor sorprenderá por el tamaño de su mundo y la cantidad de objetos disponibles, y el remake aportará una ampliación (aunque algo deformada con respecto al original) a la historia y un aspecto técnico sobresaliente. Si tuviera que quedarme con uno, los recuerdos me arrastrarían hacia Mystic Quest, pero los dos se han ganado un buen puesto en este Rincón Retro.

Ignacio Reinosa

Estudiante de Filosofía. Redactor en Revogamers desde 2008. Amante de los videojuegos, y de escribir sobre ellos. Videojuegos, lectura, rol, juegos de mesa y mucho más me dejan sin tiempo para nada más.

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