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Breaking Bad – Opinión y teorías

AVISO: El contenido de este artículo contiene Spoilers flagrantes sobre Breaking Bad. Abstente de leer el mismo si aún no has acabado la serie.

 

Ayer mismo mi compañero Ángel diseccionaba el último capítulo de esa gran serie que es Breaking Bad. No he querido perderme la oportunidad de expresar todo aquello que me ha hecho disfrutar esta serie como pocas, y cómo su final me ha dejado totalmente satisfecho, incapaz de plantearle un “pero”. También me gustaría compartir algunas teorías que he observado tanto por mí mismo como a través de la red sobre personajes, simbolismo y demás.

¿Qué es lo que hace a Breaking Bad grande? En la obra de Vince Gilligan se aúnan numerosos elementos que “cocinan” una de las mejores series que se ha podido ver en los últimos tiempos (a pesar de que es mi favorita, soy reticente a tildarla de la mejor de la historia tan pronto, como ya se ha hecho a través de la red). El guión está estructurado de una manera que engancha más y más al espectador, más de una vez me he visto en una situación de “un capítulo más y a dormir”, no cumpliendo la promesa por culpa de la estructura narrativa.

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Y es que los señores guionistas han sabido ejecutar un montaje tal que mantiene en vilo casi todo el capítulo. Creo que gran parte del mérito de esto lo tiene la estructura de los capítulos, con un inicio que casi siempre da a probar las mieles del nudo principal de una manera que aquél que lo ve no lo entiende en el momento, pero que conforme la trama va hilando, se deja ver el juego que los escritores han querido hacer con el usuario, haciéndolo conocedor de cada vez más, pero poco a poco, haciendo que el viaje sea lo importante, para finalmente golpear de nuevo con un final que aumenta la necesidad de continuar con un capítulo más.

Breaking Bad, aparte de unos guiones y una trama general soberbias, disfruta de una dirección y montaje muy buenos. Los posicionamientos de cámara atraen la atención hacia el foco principal mientras que en las escenas más tensas siempre se teme aquello que queda fuera de encuadre y puede aparecer. Mención especial merecen la elección musical para las escenas de corte, con ejemplos brutales como la fiesta-orgía perpetua de Jessie o el duelo dubstep entre Walter y Flynn. En este aspecto la escena final derrocha calidad tanto visual como musicalmente, con el plano alejándose de un Walter ya muerto con una melodía cuya letra viene que ni pintada al momento.

Pero más allá de estos factores, Breaking Bad no sería lo que es sin sus personajes, aquellos que dan vida a la historia y que se ven reflejados por unos actores que se han dejado todo en el proceso. Bryan Carston (Walter White) ha firmado el que probablemente sea su mejor papel dramático en toda su carrera. Aaron Paul (Jesse Pinkman) o Anna Gunn (Skyler White) no se quedan a la zaga, y es que lo grande de esta serie es que todos, todos los personajes se hacen de querer o de odiar intensamente gracias a sus interpretaciones. Cada uno de los protagonistas es capaz de imprimar en sus interpretaciones un carácter y una evolución magistrales, jugando con los sentimientos y la empatía (o desprecio) del espectador. Desde los protagonistas que más pantalla copan hasta los que menos aparecen, pasando entre tanto por algunos como Saul Goodmann (que tendrá un spin off contando su historia) o el brillante Gustavo Fring, villano entre villanos.

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Y de personajes quiero hablar en esta segunda parte del artículo, y es que Breaking Bad me ha parecido tan grande, que la historia no acaba al ver la serie. Me he visto a mí mismo viendo más de una vez cada capítulo, observando detalles o guiños a distintas obras (como Pulp Fiction o al bueno de Tony Montana, entre otros). En resumen, he teorizado mucho sobre lo que he disfrutado en pantalla, y aquí comparto algunas de mis conclusiones.

Cada uno de los personajes de Breaking Bad podría asociarse con una emoción o un carácter intensificado hasta su mayor exponente, mostrando la brutalidad o la compasión de la que la naturaleza humana es capaz. En este marco Walter White representa la caída absoluta en el mal (no en vano el título de la serie se podría traducir como “Volviéndose malo”), una caída que para nada es trágica o agónica, ya que el personaje se acaba regodeando en su posición y disfrutándola hasta el final. Es el “badass”, el malote que cuando suelta una frase o ejecuta una acción queda como el amo, pero también es un personaje que está listo para provocar rechazo e incluso algunos matices de repulsa en los sentimientos de un espectador que ve cómo Walter se ha convertido en el mismísimo demonio.

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Y si Walter es la personificación del mal, el que se lleva el aplauso cada vez que hace de tío duro o cada vez que sus planes le salen bien, Jesse Pinkman es el paradigma del ser humano. Me explico: el espectador aplaude a Walter, pero es a Jesse al que admira de verdad, porque Jesse es el más humano de los personajes. Y con humano quiero decir débil, pero con convicciones fuertes y principios a los que no renuncia, un personaje que llora, que sufre pérdidas y que se refugia de ellas donde es capaz de acallar las voces que le susurran de noche todo lo que hace mal (con la droga o sus fiestas perpetuas). Jesse es aquél que necesita un hombro en el que apoyarse, que viaja hacia la oscuridad, pero que es capaz de darse cuenta de que hay líneas que no se cruzan. Jesse es humano, Jesse es débil y eso le hace el personaje más poderoso en esta serie.

Skyler White, la amante esposa que descubre que su marido pone bombas y fabrica metanfetamina. Si analizamos la serie vemos dos Skyler totalmente distintas: la primera es la madre amantísima de la primera mitad de la obra, una señora que no se atrevería a matar una mosca, porque no se cree capaz de ello. Pero su vida y su forma de ser da un vuelco cuando prueba un poco de la magia de Walter. Skyler acaba creyéndose eso de ser la señora de Heisenberg, acaba convirtiéndose en una mujer que no duda en saltarse la ley con tal de mantener el imperio de la droga que su marido creó, ni se lo piensa al mandar matones a por su exjefe con tal de mantener su fachada intacta. Pero al final el castillo de cartas se desmorona, Walter se obsesiona y Skyler se rompe por dentro, se convierte en la muñeca rota con la que ya jugar no merece la pena. Skyler representa toda la bondad que Heisenberg es capaz de destruir.

Walter Jr. y Holly, R.J Mitte realiza una interpretación soberbia de su papel, que es representar la inocencia absoluta, la devoción familiar, a ése chico que no es capaz de creerse nada malo que le digan de su padre hasta que se ve forzado a verlo con sus propios ojos. Podían ser la motivación inicial de Walter a la hora de ponerse a cocinar, pero ahora no son más que instrumentos, y para Flynn el golpe será el más doloroso emocionalmente. Una representación de la decepción absoluta fabulosa.

Hay muchos más personajes a los que sacar jugo (Gus, Saul Goodman como el abogado-parodia americano…), pero me gustaría continuar hablando de los códigos de colores que se usan en la serie. Y es que hasta la ropa que cada personaje lleva en cada momento dice mucho, veamos por ejemplo el caso de Walter, que casi siempre que piensa en dinero está llevando una camisa o pantalones verdes. Jesse Pinkman juega con la ropa conforme su personaje sufre caídas emocionales: cuando es un adicto o ha perdido a alguien usa más el negro, mientras que en los momentos felices de su vida usa tonos más vivos como rojos u amarillos cuando se reúne con sus amigos. La caída en desgracia de Skyler se puede ver en su ropa, que pasa de blancos y amarillos a azul marino y finalmente a un negro que refleja tanto su estado de ánimo como el alma de su marido. Y luego está Marie, que nadie sabe porqué está obsesionada con el color morado (en serio, os reto a contar los objetos o ropa morados que hay en su casa)

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Son muchas las teorías que se pueden formular sobre Breaking Bad y muchos los significados que se pueden especular, pero si una cosa queda clara es que si una serie ha logrado que su base de aficionados se ponga a pensar en la obra de esta manera una vez finalizada, es que han hecho algo muy grande. Para el tintero quedan algunas teorías adicionales que harían este artículo largo de más.

 

Ignacio Reinosa

Estudiante de Filosofía. Redactor en Revogamers desde 2008. Amante de los videojuegos, y de escribir sobre ellos. Videojuegos, lectura, rol, juegos de mesa y mucho más me dejan sin tiempo para nada más.

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