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Community es una de esas series que carecen del bombo que les dan las grandes cadenas de televisión, que no tienen superestrellas trabajando para ellas, que no se gastan fortunas enteras en recreaciones históricas perfectas o que busquen reflejar las tumultosas relaciones entre seres humanos, llenos de pasiones. Sin embargo, aunque sea una serie pequeña, es probablemente una de las mejores comedias del último lustro. Aunque hay que reconocer una cosa: para comprenderla y pasárselo bien hay que ser un poco friki.

Las universidades públicas en los EE.UU. se llaman Community College, y de ahí viene el nombre de la serie. Un lugar donde van a parar los estudiantes que quieren dar el salto a una universidad decente, gente que quiere tener estudios básicos para aprender un oficio o personas que perdieron el tren en su día y buscan algo de educación sin tener que hipotecar su vida con su préstamo estudiantil.

Jeff Winger no es nada de esto. Él era un superabogado que arrasaba en los juzgados con su labia irrefrenable y una capacidad de manipular estremecedora. Éxito profesional, mujeriego, con un piso de lujo y un Lexus en el garaje… Hasta que se descubre que su licenciatura es una falsificación y que no tiene estudios superiores.

En vez de acudir a una gran universidad, prefiere ir por el camino fácil, como ha hecho toda la vida: la universidad pública. Ahí se encontrará a un grupo de gente de lo más variopinto, una serie de personajes, muchos marginados sociales, que intentan encajar en el mundo y encontrar dirección para sus vidas.

A Jeff se unen Britta, una activista que busca volver a estudiar después de haber estado unos cuantos años salvando el mundo; Shirley, una divorciada que busca la forma de aprender cómo montar un negocio para vender sus brownies; Troy, una superestrella del deporte en el instituto y ahora un estudiante sin rumbo; Annie, compañera del instituto de Troy, la típica empollona, algo puritana, y ex adicta a las pastillas; Pierce, un multimillonario racista, machista y algo estúpido que se aburre en su casa y quiere hacer algo; y Abed, un chico árabe desconectado de la realidad, pero conectado al cine y la televisión.

Con estos personajes, y alguno más que se les une, como el señor Chang, un chino americano que enseña un español chusquero, o el Decano, un personajillo que adora travestirse, tiene una fijación con lo políticamente correcto y una extraña parafilia con los hombres disfrazados de dálmatas; Community elabora una red de chistes y situaciones cada vez más locas.

Si hay algo que tiene Community son personajes desquiciados, surrealistas, que se mueven por la escena, salen y entran (casi siempre al son que toca Jeff) y comienzan a desbarrar sobre cualquier tema, aunque tienen predominancia los relacionados con la cultura pop, películas, rol y videojuegos.

Y es que Community es una serie que comienza algo errabunda, casi con complejo de sitcom, con personajes divertidos y situaciones algo exageradas, pero es al llegar al ecuador de su primera temporada cuando encuentra su verdadera esencia.

Ahí es cuando la cultura pop se adueña de la serie, comienzan a proliferar los chistes autoreferidos, el Decano se desata, Abed y Troy comienzan a hacer de las suyas y todo enloquece. Y entonces es cuando llega el capítulo de Modern Warfare, en el que una competición de paintball en el campus se desmadra, y te das cuenta de que estás ante una comedia sublime.

La parodia se convierte en una tónica a partir de entonces, no dejando títere con cabeza. Una partida de rol, parodias de las películas de zombis, de los westerns, un cuento de navidad entero en stop motion, animaciones en pixelart, documentales de guerra, referencias al Dr. Who, un capítulo entero que explora las posibilidades de universos alternativos en un sorteo de ver quién va a recoger unas pizzas…

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La locura se adueña de los personajes, mezclando ficción y realidad y, por supuesto, entre medias la vida de estudiante en un Community College. Las fiestas, los trabajos de estudiante, los primeros pasos en la independencia de los personajes, las relaciones entre ellos…

Community ha sobrevivido a parones (estuvo a punto de ser cancelada en su tercera temporada) pero afortunadamente está a punto de comenzar la cuarta temporada en el mes de febrero, la última parece ser, ya que es una serie dependiente de los personajes al 100% y estos tendrán que graduarse en el algún momento.

Nunca un grupo de estudio había sido tan divertido y nunca la universidad se había retratado de esta forma. Community es una serie imprescindible para todos los amantes de la buena comedia que busquen diálogos rápidos, tramas absurdas y una buena dosis de frikismo.

Eso sí, vedla en versión original, por favor, que el doblaje en español es una desgracia.

http://youtu.be/Y7ACRFd9aJ4

Jose Manuel Bringas

30 años siendo adicto al cine, las series de TV, los libros y los videojuegos. Creo firmemente que el gato de Schrödinger está vivo y que Shenmue 3 no existe, son los padres.

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