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Crítica de Los Jardines de la Luna

La literatura de fantasía está llena de trabajos, muchos de ellos más que mediocres. Por un lado tenemos los libros de consumo rápido y fácil. Novelas ligeras, intrascendentales, pensadas para entetener y poco más. Y luego tenemos otros trabajos que por su trasfondo y calado alcanzan un nivel superior. Sagas que se extienden a lo largo de varios libros, con tramas elaboradas y mundos vivos. Los Jardines de la Luna es la entrada a uno de estos mundos. Uno con una historia de centenares de miles de años, con una mitología muy definida y en la que cualquier cosa puede ocurrir. Los Jardines de la Luna es la accidentada primera parte de esta saga. ¿Y por qué accidentada? Porque no es una obra difícil, no apta para todos los públicos.

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Ya lo avisa el propio autor, Steven Erikson, en el prólogo del libro. No se molesta en explicar las cosas, sino que ya da por sentado que el lector sabe de lo que está hablando. El resultado es un increible carrusel que mantiene al lector en un absoluto KO técnico, sin enterarse muy bien de lo que está pasando.

Pero el caso es que esta forma de maltratar al lector le da muy buen resultado, sobre todo por la capacidad que tiene Erikson de contar cosas que están realmente bien. Juega constantemente con el enorme y rico mundo que ha construido y te va soltando pequeñas perlas para enganchar al lector. Perlas que pueden luego tener o no una explicación más profunda, pero que te anima a seguir leyendo, porque todos queremos saber quiénes son los tiste andii, quién es ese personaje perteneciente a la raza de los t’lan imass y por qué todo el mundo le tiene un temor reverencial, a pesar de que parece que se comporta como un fiel vasallo del Imperio; ¿quienes son los jaggut y por qué desaparecieron hace tanto tiempo?, ¿qué es en realidad la Baraja de los Dragones y por qué es tan importante para los grandes poderes del mundo?…

Los jardines de la luna

Todas estas preguntas se plantean en los primeros compases del libro, pero a un ritmo vertiginoso. No te explican lo que es una lectura ni de lo que se trata la Baraja de los Dragones. Sencillamente un personaje coge dicha baraja, una especie de tarot, y se pone a indagar sobre los acontecimientos que están sucediendo en el mundo. La Baraja parece ser un ente viviente, reprensentando a los grandes poderes del mundo, tanto dioses como ascendidos, seres de enorme poder que juegan un papel importante en el devenir de la historia. Todos estos detalles los vas averiguando a través de comentarios casuales de los personajes o reflexiones de alguno de ellos, nunca a través de una explicación precisa por parte del autor.

No sabemos por qué luchan los personajes, ni si el Imperio de Malaz es bueno o malo ni de la cuáles son sus verdaderas intenciones. La historia en sí misma es una gran incógnita al menos durante las 300 primeras páginas, casi dos tercios de la novela. Seamos sinceros, no es una lectura fácil, el lenguaje es correcto pero la narrativa es un completo caos. Es una novela a la que hay que concederle el beneficio de la duda y seguir leyendo, aunque cueste, porque al final recompensa con creces el desconcierto del lector.

Jose Manuel Bringas

30 años siendo adicto al cine, las series de TV, los libros y los videojuegos. Creo firmemente que el gato de Schrödinger está vivo y que Shenmue 3 no existe, son los padres.

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