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Crítica de Sexo en Nueva York

Hablar a estas alturas de una serie tan conocida como Sexo en Nueva York es, cuando menos, difícil, por el hecho de no saber que calificativos usar para una de esos extraños casos en que o la odias o te encanta, pero de lo que no hay duda es que es una serie que se ha convertido en un fenómeno.

Las causas de tal éxito son variadas, pero se puede resumir en que por primera vez en la televisión se nos muestra a un grupo de mujeres que tratan sus problemas de pareja, y por ende,  sexuales, con total libertad, sin tapujos, sin que por ello tenga que haber ningún tipo de tabú en lo que al sexo se refiere, llevándolo a la normalidad mas absoluta, lo cual, en pleno siglo XXI parece, a dia de hoy, en determinados ámbitos de nuestra vida, aun algo impensable.

La serie fue producida por HBO y emitida desde 1998 hasta 2004 a lo largo de 6 temporadas, las cuales se han extendido por la demanda de sus seguidores a dos adaptaciones más en la gran pantalla, con notable éxito de taquilla y que parece que culminará en Trilogía.

A día de hoy,a todos nos es familiar el nombre de la protagonista, Carrie, y muchos serán capaces de reconocer el de sus tres inseparables amigas: Charlotte, Miranda y Samantha.

Sus aventuras recorren las calles de Nueva York y sus lugares más emblemáticos: desde el Central Park al Guggenheim pasando por los locales nocturnos más de moda o los restaurantes donde se reunían para sus míticos brunch.

La serie es una adaptación de un libro del mismo título de la escritora Candance Bushnell, que trasladó las columnas que escribía en un periódico neoyorkino basadas en su experiencia en la ciudad y la de sus amigas. ¿a que nos suena el argumento?

Efectivamente, la serie se basó en esa misma historia de la escritora, lo cual se hace patente sobre todo en las 2 primeras temporadas:

El guión se centra en Carrie, la protagonista y todo lo que cuenta es como una especie de diario donde ella va recogiendo opiniones de la gente de su entorno para poder recabar información y escribir con ello su columna.

El formato de estas primeras temporadas no es nada ágil, ya que aparecen incluso subtítulos explicándonos quienes son las personas a las que entrevista y donde empiezan a destacar sus tres amigas, pero en los capítulos la trama es casi independiente, se les pide opinión a ellos pero no se aprovecha el juego que pueden dar los personajes.

A medida que avanza la serie, el guión va tomando forma, y ahí se empieza a ver la historia desde el prisma de las 4 protagonistas centrándose en Carrie, pero el desarrollo es más ágil llegando a enganchar, ya que las vidas propias de las 4 van tomando forma con todos los problemas y visicitudes que se pueden encontrar en su vida: desde inseguridades propias, rupturas, la elección entre el trabajo o la familia, la maternidad o el cáncer.

Como vemos, no sólo del sexo se vive en Nueva York, a lo largo de las 6 temporadas es la vida de estas mujeres y sus problemas más cotidianos los que van tomando forma para ayudar a completar la serie, ya que, cuando las historias de Carrie pierden fuerza, aparecen las vidas de sus amigas, que resultan ser bastante más interesantes que la de la primera:

Carrie Bradshaw

Interpretada por Sarah Jessica Parker, es la verdadera protagonista de la serie acabando por ser productora tanto de la serie como de las películas.

Carrie es una periodista que escribiendo una columna sobre la vida de New York basada en sus propias experiencias y la de sus amigas. Es una mujer extremadamente insegura y que tiene en la búsqueda del amor su mayor frustración: no consigue la estabilidad que tienen otros y muchas veces son sus propios miedos los que le hacen cometer los mismos errores una y otra vez.

Carrie es el verdadero nexo de unión que tienen en el grupo, todas muy distintas, pero todas tienen algo especial con Carrie que con otras parecen no tener, priorizando la amistad que les uno sobre otras muchas cosas.

A la Bradshaw le encanta la moda, sobre todos los Manolos (zapatos de Manolo Blanhik) lo que acabó conviertiendo al personaje en un auténtico icono de la moda. Quizá por el paso de los años algunos “modelitos” se ven hoy ridículos, pero en cuanto esa orientación de escaparate de la moda se hizo patente, se cuidaban todos los estilismos al detalle, pareciendo, en ocasiones más un anuncio de revista de moda que una serie de televisión.

 Miranda Hobbes

Cynthia Nixon es en la serie la mejor amiga de Carrie, y es el sarcasmo personificado. Es una abogada de éxito  con un carácter muy fuerte que hace lo que suelen hacer los buenos amigos: ser lo más sincera posible con la insegura Carrie, ya que Miranda no cree en Príncipes azules, ve a la mujer como independiente, sin necesidad de hombres, pero, como suele pasar casi siempre en estos casos, a lo largo que pasa la serie se va ablandando, se vuelve más femenina y consigue compaginar el éxito profesional con todo lo que atañe a ser una mujer.

Charlotte York

Es una niña pequeña en un cuerpo de mujer. Al contrario que Miranda, sueña con ser madre, cree en el amor verdadero y en los Príncipes azules, en los cuentos que acaban bien y en la dedicación exclusiva de la mujer hacia sus hijos y marido. Es, sin duda, la más divertida de las 4 y la que más sorprende por su manera de pensar, es de un clasismo casi extremo pero no duda en amoldar su manera de pensar tras los duros golpes que le dan a lo largo de la serie con un objetivo claro: ser feliz, eso que en ocasiones se le aparece como una utopía y que ella echará con todas sus fuerzas para poder conseguirlo.

La interpreta Kristin Davis, en uno de los personajes que más crecen a lo largo de la serie.

Samantha Jones

Es la mayor del grupo y de nuevo nos presenta otro estereotipo de mujer: es una relaciones públicas que sólo cree en una cosa: el SEXO, con mayúsculas, que con Samantha deja de ser algo prohibido. Acostarse cada noche con uno, coquetear con mujeres, probar todas las tentaciones que encuentra en su camino se convierten en rutina para el personaje con que nos deleita Kim Catrall, que representa todo lo que haría un hombre de su edad y posición social pero en el cuerpo de una mujer, lo que ella consigue magistralmente plantearnos por que si es una mujer la que tiene esos comportamientos se la llama “de todo” y si es un hombre es un partido.

Como al resto de compañeras, a lo largo de las 6 temporadas se le hace replantearle sus principios más básicos, enfrentándose en más de una ocasión a la disyuntiva de si el sexo es compatible con el amor.

En definitiva, una serie entretenida que tuvo en el boom del personaje de Carrie Bradshaw su mayor éxito a la par que su mayor hándicap, ya que en bastantes ocasiones parece que la que sobra en la serie es ella, quizá por que el éxito que le trajo la serie la convirtió en una gran estrella cara a Hollywood pero su excesivo protagonismo sin nada que contar tapa las historias de Miranda, Samantha y  Charlotte, que son las que realmente hacen interesante la serie.

 

Gorka Mendez Barbero

Nintendero de nacimiento me encanta el cine, la música hago mis pinitos con el esqui y por supuesto todo lo relacionado con los videojuegos.

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1 Comentario

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