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Dragon Ball Z Battle of Gods – Crítica

Hay que saber valorar a Akira Toriyama y toda su obra, que sin duda ha sido un referente en el manga. Él sólo ha narrado historias con las que todos nos sonreíamos y pasábamos las tardes leyendo las aventuras de Villa Pingüino en Dr. Slump, o hemos intentado emular a Goku y su Kame Hame Ha, la Genkidama o su teletransportación instantánea haciendo aquellos gestos que a todos os vendrán a la cabeza. En este caso, ha sido el propio Akira Toriyama el encargado de crear la historia de la película que vamos a tratar. Y sinceramente, parece mentira que el propio Toriyama haya participado tan activamente en la creación de una película que no se sostiene en muchas de sus partes (aunque no todo es malo, ojo…). Pero desgranemos esta afirmación.

En primer lugar nos encontramos con una historia llena de incongruencias argumentales y chascarrillos que aunque humorísticos, en múltiples ocasiones de la película (unos 80 minutos aproximadamente si no tenemos en cuenta los créditos finales) no hacen justicia teniendo en cuenta el carisma que derrocharon muchos de ellos sobre todo en determinados momentos de la trama. A tener en cuenta, para no contaros la historia tal cual, lo siguiente, que yo catalogaría como la parte mala de la película y la buena:

  • Todo transcurre durante un cumpleaños de Bulma donde veremos algunas escenas entretenidas sin más y varios guiños a la saga, además de espectáculos lamentables como un Gohan que se vuelve borracho y que no se corresponde con el gran personaje que fue durante Dragon Ball Z o Vegeta cantando, el dragón Shenron pidiendo disculpas por una situación determinada y la resurrección del planeta de Kaio-Sama (Kaito) porque sí… Hay muchos detalles que le dan a la película la sensación de ver un film que podría solucionarse en 45 minutos pero que es alargado porque sí.

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  •  El “malo” de la película es Bills, el Dios de la destrucción, que ni es tan malo ni nos muestra todo su poder, por lo que estamos en una constante sensación de que no se nos muestra nada interesante, éste ha tenido un sueño premonitorio en el que se enfrentaba a un Super Saiyan God, y decide ir en busca del mismo. Por otra parte, por sus chascarrillos, personalidad y cambios de humor, es sin duda el personaje más carismático de la película, algo que llama la atención por ser el nuevo en la misma. Con respecto a nuestros héroes ni Goku se salva de la quema, el único que sigue generando carisma (aunque desde luego no durante toda la película) es Vegeta, el orgulloso Super Saiyan que pondrá en algún breve momento las cosas en su sitio para repartir tortas.

Estos dos detalles son los que ponen en la película la parte negativa y positiva de la historia. Si no quiero desgranar la base de la historia es porque pienso que sin ser la panacea de las películas de Dragon Ball, cada uno puede verla y sentir una u otra sensación, mejor, peor o intermedia, dependiendo de lo ligada que esté la obra de Toriyama a su vida y recuerdos. Pero bajo mi punto de vista no se comprende como habiendo creado un personaje que ha logrado un carisma casi instantáneo con esta película no sirve para nada. Bills no salva por sí solo la película, y el nuevo estado de Son Goku como Super Saiyan God no ayuda tampoco, resulta poco imaginativa y todo acaba de una manera muy apagada. Por supuesto habrá quien vea en Bills un personaje que no le gusta, o en la transformación de Goku algo novedoso, puntos de vista que pueden resultar subjetivos, pero algo más objetivo es ver que a ratos parece que el dibujo no cumple con lo que se espera de Toei, y a lo mejor es debido a que a ratos mezcla las escenas dibujadas con algunas escenas de decorado 3D que desentonan con los dibujos clásicos, esto le da un aspecto raro a la saga, que podría haberse solucionado con una mejora de calidad en la animación clásica, pero también hay que tener en cuenta que la película se emitió en cines con tecnología IMAX.

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Como conclusión,  podría sacar una versión corta y una larga… La corta, ni es lo que esperabamos ni es tan mala como muchos cuentan. La conclusión larga, se trata de una película que entretendrá a los fans de toda la vida, con algunas apariciones porque sí, como son la de Pilaf con sus secuaces Shu y Mai y en muchos puntos del film, el humor tipicamente japonés de Toriyama hará su aparición.

Habrá a quien le guste y a quien no. Es fácil admitir que logra sacarnos alguna sonrisilla, pero a la vez pedir a gritos que acabe porque se nota que el argumento no da para más y está siendo alargado muy gratuitamente, algo que nos deja un sabor agridulce. Aun así no la consideraría la película más mala de la saga, hay unas cuantas por debajo en cuanto a guión y calidad del conjunto. La diferencia es que esta la vemos siendo más mayores, y por tanto perdemos el factor nostálgico que sí tenían las anteriores.

Sergio Amor

Sumergido en mundos inventados desde hace más de dos décadas, fan incondicional de las clásicas recreativas. Jugón, cinéfilo empedernido y a ratos persona.

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1 Comentario

  • pues a mi me parecío un insulto a los fans. la pelicula es mala mire por donde la mires. lo unico bueno es que es dragon ball y a los fans nos gusta ver a goku de nuevo

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