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El lobo de Wall Street – Crítica

Por si alguien no conocía el cine de Scorsese, aquí tiene una prueba de lo que se gasta. Y es que esta vez cambia los negocios oscuros de la mafia por los negocios oscuros de las finanzas, con un paralelismo casi milimétrico entre ambas. La historia de esta película nos habla en modo autobiográfico de las aventuras de Jordan Belfort, un tiburón de las finanzas despiadado sin ningún escrúpulo y con una idea en la cabeza, ganar dinero a toda costa. Aquí nos encontramos a un DiCaprio que sabe adaptarse perfectamente al ritmo y la intensidad que necesita la película y que hace creíble al personaje.

Durante las casi 3 horas de duración de la cinta veremos el nacimiento del personaje, comprobaremos cómo tiene que madurar buscándose oportunidades donde otros ni las habían imaginado, y finalmente como si de un agujero negro se tratase, como termina devorando todo a su paso. Es un largo camino, pero quién quiera oír las campanas de la gloria deberá subir esos 180 escalones.

Guión

Hablar de Martin Scorsese es sinónimo de hablar de un buen guión. La trama empieza muy rápido a resolverse, donde un joven Belfort (DiCaprio) quiere hacerse un sitio entre los auténticos titanes del olimpo de las finanzas, y es en Wall Street donde se hace un pequeño hueco, y poco a poco puede observar como los hombres que admira se hacen ricos manejando los intereses de otros que o bien ya son ricos o bien están a punto de serlo (mención especial al papel de broker bursátil que realiza un muy buen Matthew McConaughey).

El guión sin duda se puede considerar original si se atiende que es una adaptación libre de la bibliografía de Sr Belfort, y es donde habrá gente que considere la película excesivamente excesiva. Si bien la trama es una montaña rusa con un montón de situaciones surrealistas poco menos que fantasiosas si no fuera porque lo que estamos viendo es completamente creíble, se podría decir que quizás sobre algún minuto por allí o alguna escena por acá, pero entendida en su conjunto, esas situaciones grotescas, con falta de elegancia,  exceso de sexo, drogas y rock and roll sin rock and roll que tanto y tanto se repite en la película son necesarios porque se han de entender como la vida contada de ese lobo rodeado de corderos.

Reparto

Aquí está claro que aciertan con Leonardo, y es que viendo la evolución de este actor, cada vez pienso que está más cerca de su objetivo, que no creo que sea otro distinto que llevarse alguna estatuilla dorada. Es cierto que hay muchos personajes en la historia, pero hay uno que los devora a todos, y es que el Sr Belfort, como buen lobo, se los come.

Luego no nos engañemos, hay unos que merecen estar en la película, como el mencionado broker interpretado por McConaughey o el agente del FBI Patrick Denham (Kyle Chandler), y otros, que aunque necesarios y hasta en momentos muy útiles, no hacen más que cumplir, quizás porque sobre todos brilla la figura de Belfort, incombustible a pesar de irse apagando como una vela de su propio entierro.

Imagen de la película

Qué decir… como no hablamos de la mafia, no es una atmósfera oscura y cerrada donde todo huele a misterio y venganza, no, esto es Wall Street, esto es Las Vegas, esto es Hollywood. Aquí sobra el color, los planos abiertos con monumentales mansiones y embarcaciones de 52 metros con mujeres ligeras de ropa y con una copa de champán en la mano. 

Aquí el desfase, la extravagancia, el sexo sin medidas, las drogas de diseño y las clásicas, los cochazos y el lujo dibujan colores que ni el Bosco en su Jardín de las delicias hubiera imaginado, y es que todo el universo de la película gira en torno a ese exceso bizarro y pictórico que es la abundancia y el vicio. Es uno de los puntos fuerte de la película, es ese Can Can del Moulin Rouge lo que consigue que viendo tanta escena sobreexpuesta, tan exagerada, tan alocada, tan surrealista, al final nos la haga creíble, pues nos vale para entender lo que ellos viven y piensan, y es que una vez estés tomando vino y uvas con Baco, ¿quién podría resistirse?. 

Conclusión El lobo de Wall Street

Que nadie lo dude, esta película no deja indiferente. Son de esas que cuando las ves sabes que has visto algo diferente, para bien o para mal, y en una película que eso suceda debería ser siempre valorado de manera positiva. Es verdad que habrá detractores de la película, que dirán que no tiene nada, que solo vende humo pomposo aderezado de mucho sexo y drogas, que está todo tremendamente exagerado y que es tediosamente larga, pero claro, yo me preguntaría si esas personas sabían lo que iban a ver.

Si sabes lo que vas a ver, o si no lo sabes pero la película te hace creer que lo que estás viendo puede ser posible, no lo dudes, te vas a divertir, y es que con sus pequeños defectos creo que se puede decir que consumir esta película no es una mala inversión, es más, creo que puede darte beneficios a muy corto plazo con una rentabilidad muy alta, yo compraría acciones sin dudarlo, pero ya se sabe que invertir en Wall Street siempre conlleva sus riesgos.

David Moya

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