Portada » Críticas » Ready Player One – Reseña

Hacía mucho, mucho tiempo que no me quedaba hasta las 6 de la mañana leyendo un libro. Este fin de semana, el único sonido que se oía en mi casa era el del insistente pasar de las hojas a un ritmo constante. Creo que pude bostezar únicamente un par de veces en todo ese tiempo y sólo debido a las horas imposibles a las que estaba leyendo.

Lo había visto en las librerías, la temática me atraía, pero un comentario de reclamo de Patrick Rothfuss en la portada (el autor de El Nombre del Viento) que decía “Es tan bueno que parece que lo he escrito yo” hizo que me alejara a toda velocidad. Las novelas del señor Rothfuss no están mal, pero tanta soberbia me puso en contra de su lectura. Sin embargo, cuando el otro día una amiga me recomendó Ready Player One con una efusividad terriblemente contagiosa no pude menos que replantearme su lectura.

Ready Player One es uno de esos libros que hay que leer antes de que se conviertan en un fenónemo de masas, lo que sin duda ocurrirá en unos años cuando Warner Bros. haga la película, ya que compró los derechos antes incluso de que el libro saliera a la venta. Y no digo esto para quedar como un hipster insufrible, sino porque dentro de unos años todo el mundo volverá a hablar de D&D, habrá camisetas de Space Invaders, Pacman y Ultraman por doquier, pero sólo los que crecimos con esas cosas seremos capaces de entrever la ternura con la que Ernest Cline escribió este libro, convertirlo en una experiencia más personal.

Que quede claro que no estamos ante un hito literario, sino ante uno de esos casos que el fondo adquiere todo el protagonismo en pro de la forma. No es cómo lo que cuenta, sino lo que cuenta. Un mundo distópico en el que existe una realidad pararalela en la red, un Second Life gigantesco concebido como un RPG en el que la gente tiene una segunda vida: Oasis.

En Oasis se estudia, se juega, se ven películas, se conoce a gente, se juegan a los videojuegos, se sube de nivel, se mata a otros jugadores, se consigue patrocinio… Una realidad virtual que se vive a través de unas gafas especiales y unos guantes hápticos, que permiten a la gente sentir y tocar los unos y ceros. Y tenemos a James Halliday, creador de Oasis, gurú entre gurús, un hombre reservado y que adora los videojuegos antiguos, las partidas de Dungeons & Dragons, los Goonies, Star Wars y todo aquello que tenga que ver con la década de los 70 y 80. Y muere. Y es su última voluntad, grabada para todo el mundo, para los miles de millones de usuarios de Oasis, que toda su fortuna y todos sus bienes sean para la persona que resuelva una serie de acertijos y encuentre el Huevo de Pascua que ha escondido en Oasis.

Ready Player One Huevo

Este es el primer huevo de pascua de la historia. En el videojuego Adventure, para la Atari 2600

Ahí es cuando la locura se desata. Todo el mundo se lanza a la búsqueda del huevo, cazadores de tesoros, los gunters, que dentro del juego intentan desentrañar las pistas que James Halliday ha dejado. Para resolverlas hay que estar empapado de la infancia de Halliday, de las películas que vio, de la música que escuchó, los videojuegos que jugó, de Dungeons & Dragons, Tolkien, Indiana Jones, Regreso al Futuro…

Todo es una excusa para que a través del protagonista, Perzival, y de la caza del huevo, hagamos un recorrido de toda la cultura friki: rol, videojuegos, manga… Oasis es un totum revolutum en el que el planeta de la Tierra Media está al lado del Mundodisco y Azeroth, donde los amantes de Star Wars son vecinos de Star Trek, donde un avatar puede volar a lomos de un pegaso, tener su propia X-Wing y atacar con sables láser a otros avatares.

Pero la caza del huevo de pascua de Halliday, con la recompensa de dos mil millones de dólares de fondo y el control de Oasis, no es sólo cosa de gunters. La IOI, Innovative Online Industries, ha dedicado sus cuasi ilimitados recursos para ganar la competición, ya que eso les concedería el control de Oasis, la fuente de ingresos más importante del mundo. Tenemos entonces una lucha entre el corportativismo, que intenta conseguir el huevo para privatizar y optimizar el modelo de negocio de Oasis y los gunters, defensores de la gratuidad de Oasis, que quieren conseguir el huevo por el placer de hacerlo y por proteger el espíritu original del juego.

Juegos de Guerra, una película de culto de los ochenta

Las luchas en el mundo de Oasis se mezclan con los peligros del mundo real, donde la IOI sigue teniendo poder ilimitado, pero donde los gunters son simples adolescentes, que se limitan a vivir en Oasis, donde consiguen todo lo que necesitan. Deben ocultarse, huir de la IOI, que hará todo lo posible dentro y fuera del juego para lograr el huevo de pascua antes que nadie.

Ready Player One es una novela apasionante, llena de detalles que la hacen muy grande. Cuanto más avanzamos, más profundiza en la cultura friki y más y más elementos mezcla, hasta llegar a un final absolutamente apoteósico que, si Warner lo consigue hacer bien, puede convertirse en una de las escenas más memorables de la historia del cine.

Pero mientras ese momento llega tenemos el libro, un fantástico libro que divierte como pocos y que resulta imprescindible para todos aquellos que juegan a los videojuegos y recuerdan con cariño la década de los 80.

 

Jose Manuel Bringas

30 años siendo adicto al cine, las series de TV, los libros y los videojuegos. Creo firmemente que el gato de Schrödinger está vivo y que Shenmue 3 no existe, son los padres.

Ver todos

1 Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Publicidad

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies
/* ]]> */