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Disección – The King of Kong: A Fistful of Quarters

Aviso: Esta review trata los acontecimientos narrados en el documental The King of Kong, con sus inexactitudes con respecto a la realidad. El artículo contiene spoilers de todo el filme-documental.

Hace ya un tiempo me vi a mi mismo escribiendo un artículo sobre aprendizaje y videojuegos, sobre aquellas destrezas de observación, análisis y reflejos que se podían obtener a partir de comprender y sumergirse en la mecánica de buenos juegos. Ahora cuento la historia de ciertas personas que abrazaron esta forma de pensamiento y elevaron el jugar a la recreativa de Donkey Kong a la categoría de arte.

El primer nombre que hay que mencionar para comprender toda esta historia es el de Walter Day, un tipo bastante excéntrico y aficionado a los videojuegos. Tal era su pasión por las máquinas recreativas que decidió montar de la nada una asociación con el objetivo de mantener registro y clasificación de las mejores puntuaciones en las recreativas de todo EEUU. Así nació la asociación Twin Galaxies y junto a ella destacó una figura, un hombre al que se llegó a considerar el mejor jugador de arcade de todos los tiempos, Billy Mitchell.

billy-mitchell-tieBilly Mitchell, el considerado mejor jugador del siglo

Pero la historia de The King of Kong se centra en otra figura, en un tipo normal y corriente llamado Steve Wiebe, padre de familia y profesor de ciencias al que su familia define como un pobre frustrado que vio cómo sus aspiraciones a destacar en cualquier campo se veían truncadas de una forma u otra, pero no esta vez. El bueno de Steve hizo algunas horas  extra para comprar una recreativa de Donkey Kong, y así comenzó su lucha por ser el mejor.

Es en esta parte donde los conceptos de aprendizaje que mencionaba en mi pasado artículo brillan con más intensidad. Steve dedica horas y horas a memorizar, a analizar los patrones de movimiento de barriles y obstáculos y a crear la mejor estrategia, a perfeccionar su juego de Donkey Kong. Wiebe tenía el objetivo de superar los 874,300 puntos que Billy Mitchell había establecido como el record mundial, y un buen día grabó en una cinta de vídeo una partida donde obtenía 1,006,600 puntos y la envió a Twin Galaxies reclamando su título.

015Wiebe ante una recreativa de Donkey Kong

Pero la historia no termina aquí, ya que Mitchell encarga a un buen amigo que investigue la máquina de Steve, y tras un exhaustivo análisis descubrieron que la máquina había sido modificada por parte de un némesis de Mitchell y personaje en la lista negra de Twin Galaxies. Así vio Wiebe su record puesto en entredicho sin ser él responsable de ningún tipo de “crimen”. También se lanza al aire un argumento que defiende una ley no escrita en la competición entre jugadores de recreativas: los records obtenidos en cinta de vídeo no están mal, pero la auténtica habilidad se demuestra en vivo en una competición, en máquinas que no pueden haber sido modificadas de ningún modo. A Steve no le quedaba más que una cosa por hacer.

Steve viajó hasta Funspot Arcade, una conocida franquicia de salones recreativos, a competir en vivo, a mostrar en directo al árbitro principal de Twin Galaxies que su record era legítimo. Y así lo hizo, Wiebe alcanzó la Killer Screen (una pantalla donde la recreativa se congela por un error de programación) con una puntuación de 985,600 puntos, un nuevo record del mundo. La gloria se había alcanzado a pesar de que lo que realmente quería Wiebe era enfrentarse en vivo contra Billy Mitchell, que no se presentó en el evento. Poco duraría este record, porque Mitchell envió una cinta de vídeo de muy baja calidad al mismo evento donde obtenía una cantidad de 1,047,200 puntos. Mitchell había recuperado su record, pero ¿qué hay de la regla de “los records son mejores si se ganan en vivo”? Twin Galaxies reconoció este nuevo record a Billy Mitchell y Stebe Wiebe volvió a ser ninguneado.

Abatido y derrotado, Wiebe vio meses después una nueva oportunidad de recuperar su record y zanjar las cosas de una vez por todas. El libro Guiness de los records había firmado una colaboración con Twin Galaxies para constatar los mayores records de recreativas, y se iban a hacer unas jornadas de competición muy cerca de la casa de Billy Mitchell. Esta era la ocasión perfecta para enfrentarse a su rival y devolverle el golpe de Funspot Arcade. Steve lanzó su desafío y volvió a viajar, mientras que Mitchell hizo caso omiso de su reto y ni siquiera se dignó a presentarse ante Steve.

2007-the_king_of_kongWiebe compite mientras Walter Day observa

Tres días de competición no bastaron para que Steve pudiera obtener una puntuación en vivo mayor que la que establecía Mitchell en su vídeo casero de escasa calidad. Pero la derrota no fue amarga, porque tras ver su incansable lucha, Walter Day y la asociación Twin Galaxies brindaron homenaje al derrotado guerrero por su lucha y entrega, reconociendo su error al poner en duda su integridad y honestidad, y otorgándole el honor de ostentar el record al jugador con mayor puntuación demostrada en vivo. A los pocos meses de estos acontecimientos, Steve enviaría a Twin Galaxies una cinta en la que obtiene 1,049,100 puntos, superando a Billy Mitchell y obteniendo un record que poseería y se disputaría durante años, convirtiéndose así en El Rey de Donkey Kong.

Ignacio Reinosa

Estudiante de Filosofía. Redactor en Revogamers desde 2008. Amante de los videojuegos, y de escribir sobre ellos. Videojuegos, lectura, rol, juegos de mesa y mucho más me dejan sin tiempo para nada más.

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