Portada » Disecciones » Videojuegos de Dragon Ball para el recuerdo

Dragon Ball es una de las sagas que más juegos ha recibido a lo largo de los años. Desde la NES, han sido decenas los juegos que han salido para todos los sistemas, de todos los géneros y para todos los gustos. Siempre centrándose en las peleas que hicieron famoso a este manga, a veces jugábamos aventuras, otras veces en peleas de 1 contra 1 y, las menos, juegos raros de cartas y de rol.

No ha habido ninguna plataforma que no haya sucumbido a los encantos de Son Goku y de la serie manga de más éxito de todos los tiempos, que aún a día de hoy, después de años de que terminara la serie (y de forma oficial casi se podría hablar de décadas) siguen saliendo juegos, películas y nueva información sobre él.

http://youtu.be/BYFAaS_ske0

Pero con tanto juego y tanta zarandaja, hay que reconocer que no todo es bueno. Entre tanta producción hay juegos buenos, juegos malos y otros que ni lo uno ni lo otro, cositas sencillas que servían para pasar el rato y disfrutar de nuestra saga favorita de otra forma. Hoy veremos cuatro títulos especiales de Dragon Ball. Especiales por ser objetivamente grandes juegos de la saga, juegos que destacaron entre los demás… y también juegos especiales por significar algo en mi vida de jugón y aficionado a la serie que me dejaba pegado al televisor por las tardes, después de haber hecho los deberes y con un bocata de nocilla.

Dragon Ball Z: Super Butoden 2

Este título marcó de forma definitiva mi infancia como jugador de videojuegos. Al lado de mi colegio, había una tienda de videojuegos que tenía una oferta muy particular: consolas con juegos de importación. Por 300 pesetas (2€) tenías quince minutos para jugar al juego de importación que tú quisieras. Había tres que coparon la atención de la gente durante meses: Ranma 1/2, Sailor Moon y Dragon Ball Z: Super Butoden 2.

Legiones de colegiales se agolpaban para jugar un ratito a estas tres rarezas en occidente. Eran las series de más éxito de las mañanas y las tardes de aquella época y todo el mundo quería ver esos juegos que no estaban en las tiendas normales pero sí en ese comercio de barrio que había encontrado un hueco muy jugoso. Y ahí estaba el Super Butoden 2, con su pantalla partida, su truco para poder jugar con Goku y Broly, con los Guerreros de Plata y esas peleas machacabotones cuando chocaban dos magias.

Incluso a día de hoy mis amigos y yo todavía recordamos esas batallas legendarias y cómo pasamos esas luchas a nuestras casas cuando, apenas unos años más tarde, salió el juego en tierras españolas (en francés, eso sí), con esa tienda de barrio ya cerrada. Y es que hoy en día Dragon Ball Z: Super Butoden 2 sigue siendo un juego terriblemente actual, con un sistema que si bien flojeaba un poco en las peleas cuerpo a cuerpo, destacaba por su música, por la variedad de sus escenarios, por la mecánica de pantalla partida y, sobre todo, por lo espectacular de sus magias.

Dragon Ball Z: Hyper Dimension

El último juego de Dragon Ball en salir para Super Nintendo es también uno de los mejores que han salido para cualquier sistema. Todo el mundo tenía en mente los Super Botuden, con su pantalla partida y sus supermagias, pero aquí estaba Hyper Dimension para demostrarnos que se podían hacer juegos diferentes e igualmente buenos, con sus propias fortalezas.

Menos luchadores, cierto, pero genialmente animados y mucho más diferenciados, cada uno con combos especiales y golpes finales espectaculares, que podían darle la vuelta a un enfrentamiento. Se acabó la pantalla partida y ahora tocaba acercarse cuerpo a cuerpo para sacudirse. Las magias gastaban la barra de vida y había que equilibrar extraordinariamente bien su uso.

Por último, cabía la posibilidad de agarrar a los enemigos para lanzarlos fuera del escenario. Había poco, eso sí, pero con un enorme nivel de detalle (hablamos de sprites, claro está) y con mucha movilidad entre ellos. Podíamos pasar de un lago en Namek al centro de la devastación de Freezer en un momento, lo que añadía un agradable componente dinámico. Se trató de un juego mucho más movido que sus predecesores y que requería de más habilidad y frenetismo, ya que no se apoyaba en el lento uso de magias sino en la rapidez de los ataques físicos. Un imprescindible para cualquier jugador de Dragon Ball, aún con su corto plantel de luchadores.

Dragon Ball Z: Tenkaichi 3

No todos los buenos juegos de Dragon Ball son de la época de las 16 bit. Sé que muchos recuerdan con extremo cariño a los Budokai, una saga muy espectacular que recreó de forma admirable la serie y cómo se desarrollaban los combate. Sin embargo, mi corazón de jugador y de friki de Dragon Ball se tiene que inclinar por Dragon Ball Z: Tenkaichi 3 y, concretamente, en la versión de Wii.

Podría hablar de su sistema de combate, extremadamente exigente. De su dificultad, bastante alta. O de su tremendo plantel de luchadores, más de 161 personajes (contamos aquí todas las transformaciones) que cubrían todas las etapas de la saga. Decenas de escenarios diferentes, un modo historia larguísimo y suficientes extras como para volver loco a cualquiera, estamos ante el que es el juego de Dragon Ball más completo que ha salido nunca.

Las luchas eran frenéticas, llenas de reversals, desapariciones y golpes fulminantes, personalizaciones de luchadores, combos interminables, destrucción de escenarios y las espectaculares magias finales. A pesar de la ausencia de la banda sonora original de la serie en la versión del juego para occidente (algo absolutamente inexplicable) estamos ante un juego que sobresale entre la enorme producción que la serie ha propiciado a lo largo de los años.

Dragon Ball Final Bout

Hasta ahora hemos hablado de grandes juegos de Dragon Ball. Concretamente, los tres que más me han gustado a mi, aunque no me negaréis que también se cuentan entre vuestros favoritos. Sin embargo, también hay en mi corazón de aficionado de Dragon Ball un pequeño lugar para el resentimiento y las malas intenciones. Y ese lugar tiene un espacio dedicado a Dragon Ball Final Bout, el primer juego de Dragon Ball poligonal y uno de los mayores despropósitos de la historia.

No os podéis imaginar el chasco que sentí cuando fui con un amigo, todo ilusinado a jugarlo. Echando la vista atrás, podría haber sido peor, podría habérmelo comprado yo, y no él. Eso sí, el disgusto de la primera partida no me lo quitará nadie. Porque lo malo de Final Bout no sólo era que se centraba en Dragon Ball GT (que ya les vale) sino que era un título absolutamente injugable.

Aburrido no, lo siguiente. Un control pésimo, una falta absoluta de espectacularidad, lentitud y tantos fallos visuales que te hacían preguntarte cómo era posible que hubiera pasado los controles de calidad. Ni siquiera que fuera la primera vez que se podía ver a Goku en SS4 y a Baby como Ozaru en SS eran suficientes como para compensar la ortopedia de sus movimientos ni la falta absoluta de ritmo.

Una de las experiencias más frustrantes que he vivido como jugador y uno de esos juegos que se conservan porque sabes que algo tan malo, tarde o temprano, se convertirá en un objeto de culto. O al menos eso cree mi amigo, que conserva su copia, casi nueva por su poco uso.

Dragon-Ball

Aquí sólo están los juegos de Dragon Ball a los que tengo un especial cariño (o resentimiento), aunque soy consciente de que han salido muchísimos más y que para gustos están los colores. ¿Qué os parece a vosotros? ¿Qué juegos de Dragon Ball os ha marcado más a lo largo de las generaciones de consolas?

Jose Manuel Bringas

30 años siendo adicto al cine, las series de TV, los libros y los videojuegos. Creo firmemente que el gato de Schrödinger está vivo y que Shenmue 3 no existe, son los padres.

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